El libro me gusta mucho (aunque el de Arthur Golden me gusta más por su romanticismo y por haber sido el primero que leí, jeje), por todo el ambiente de Gion Kobu y las actividades que tenían que realizar las geiko y las maiko. Probablemente más adelante en mi carrera yo también estaré saturada de cosas que hacer, pero creo nunca podría hacer lo mismo con ellas, principalmente por mi falta de porte (!) y mala coordinación para bailar (tengo la misma gracia que una pala mecánica, siempre lo he afirmado), jijii. Aún así no dejo de soñar despierta con anhelar tener aunque fuera una pizca de la elegancia y estilo que aquellas artistas, además de que admiro la manera de pensar y de ser de Mineko, que al final le dio como recompensa el ser la mejor geiko de Gion Kobu.
Hokori o Motsu.
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