lunes, diciembre 17

Abzurdah.

Siempre me ha gustado leer de temas de Psiquiatría (aunque en su momento no me diera cuenta de ello), y supongo en particular me genera un interés casi (casi) mórbido el tema de los Desórdenes Alimenticios. He visto fotos, leído historias y artículos al respecto y supongo que en algún futuro no (muy) lejano podría trabajar con pacientes psiquiátricas respecto a esos asuntos. Mientras, encontré este libro sobre el tema de anorexia y bulimia, y debo decir que realmente, ni me gustó ni me disgustó, simplemente fue algo sobre algo que yo ya sabía pero contado como una autobiografía. La protagonista llegó a desesperarme, sentí que nunca tomó el control de su vida hasta llegar a los extremos, y aún así parece no estar muy segura de lo que desea, dejándose llevar por deseos ajenos, que tristemente la transformaron en lo que fue. Tal vez si fuera en otra ocasión me hubiera impactado más, pero esta vez no, fue algo sencillo, y ampliamente conocido, y hasta un poco equis.
Mecomoami.

lunes, diciembre 3

El Abismo en el Tiempo.

Cuando busqué leer algún libro donde pudiera sentir terror (después de haber leído algunas obras de Poe), un primo (de los que más quiero) me recomendó este libro, y me lo prestó. Ya tiene mucho tiempo de esto, y aquella vez si recuerdo que mientras leía pude sentir miedo, cosa que aún así no me detuvo para terminar de leer. Me gustó la trama, porque era totalmente alejada de lo que yo pensaba me causaría terror. Me quedé con esa idea por mucho tiempo, hasta que hace poquito, me volví a acordar de Lovecraft, aunque no recordaba el título de su libro. Se quedó como pendiente, hasta que pude encontrar el libro para poder leerlo desde el celular para estar leyéndolo cuando tuviera tiempo / quisiera / la guardia me lo permitiera. No recordaba que fuera tan corta la historia,y ciertamente no me produjo tanto miedo como antes, aunque de repente me dejaba pensando en cosas pavorosas y me estremecía a ratitos, sobre todo por la Gran Raza y la alteración de la mente, y aquellos abismos donde ya todo está escrito, y no se puede cambiar.
Probablemente lo vuelva a releer, con un poco más de calma, o a la mejor lea alguna otra obra del mismo autor, en busca de otro poco de pavor.
¿Y la raza debilitada?

domingo, noviembre 25

Criadas y Señoras.


La película de ese libro originalmente se llama “Historias Cruzadas”, un título que me gusta muchísimo más, aunque en sí no da a entender mucho de que trata la trama. Ahora, para variar, vi primero la película (la cual, desde que vi la publicidad me entró la curiosidad de saber de que se trataba), en mis ociosas vacaciones cuando Lennon se iba de guardia y yo tenía la cama para mi solita y me desvelaba hasta altas horas de la noche (ni tanto) viendo películas que rentaba / descargaba de Internet. Y me gustó mucho, me hizo reír y me conmovió con la temática del trato a los negros, sobre todo desde un punto de vista tan interesante como el de la servidumbre. Como vi que había libro, para no perder la tradición lo busqué y me lo leí. Me gustó casi tanto como la película, y me hubiera encantado que el libro completo lo hubieran adaptado, pero se entiende que tienen que cortarle varias escenas, las necesarias. El mensaje es bonito, y lo único que me llegó a ser un poco molesto es que transcribieran de manera muy literal el modo en que hablaban los negros, me hacía sentir que leía a la negra Tomasa, o alguien así, argh. Y que no pusieran un apartado con la receta del pollo frito y el pastel de chocolate de Minny ):
You’re good, you’re kind, you’re smart.

Las Muertas.


Ya había leído este libro en mis épocas secundarianas, como parte de una tarea para alguna asignatura relacionada con Literatura. Y cómo tuve en vacaciones pasadas mucho tiempo para leer, me dieron ganas de releer ese libro, por meras ganas de tener algo que hacer. Me gustó, y me refrescó la memoria un poquito, ya se me había olvidado lo gandallas que eran esas hermanas, y su sangre fría para manejar un prostíbulo y mandar y matar a sus chicas, siendo todo aquello perfectamente normal y rutinario para ellas. Ahora nada más falta ver la película, aunque eso del cine mexicano no es totalmente de mi preferencia, y a veces me ha generado decepciones varias (como la adaptación de “Los Renglones Torcidos de Dios” con Lucía Méndez, sin comentarios).               
Lo peor fue la pobrecita de Blanca y su dentadura.

martes, octubre 2

23â 1m

Justo a estas horas (si todo sale bien y programé adecuadamente la opción de Blogger) ha pasado un mes desde mi último cumpleaños. Mismo que es a su vez el primero que paso sin que esté mi familia presente ni yo en mi lugar de origen. Esta vez fue en Cancún, y de guardia, la última de Ginecología. Todo suena bien hasta la parte de Cancún, ¿no? aunque al final si me gustó atender partos y saber que habían muchas más personitas que les tocaba nacer en un día tan bonito como el 2 de Septiembre, y hasta tuve pastel con mucho chocolate, e incluso mi R1 me invitó el desayuno y me abrazó bien fuerte y también dijo que ya me podía dejar totalmente a mi solita antender un parto sin su supervisión. Eso sí, admito que al momento de salir de casa le decía a Lennon egoístamente que no quería compartir con nadie mi día, y ya después no me importo que fuera domingo, y tuviera guardia, y al día siguiente me tocara iniciar con un nuevo servicio (Pediatría), de cero.
Pero eso sí, un día antes me la pasé de maravilla, y fui a Isla Mujeres, y estuve snorkeleando con el amor de mi vida y una muy buena amiga, y comimos mucho, y después fuimos de compras. Y después el lunes, pasado el impacto inicial pediátrico (...), Lennon me volvió a comprar más pastel, y me hizo sentir muy feliz y muy querida, como siempre lo hace.
Todavía no me acostumbro a mi nueva edad, y no la siento mucho, a la mejor porque con tantas guardias y hospital no estaba muy consciente de este cumpleaños hasta que faltaban pocos días (y porque se mezcló tantito con el cambio de servicio), pero ya poco a poquito la voy sintiendo. Ni modo, hay que crecer e ir aumentando los digitos, además de que me queda de consuelo ser de las internas más jovenes (hay algunos de hasta 26 años o_o), creo yo.
Y así, algún día podré decir "los 23 años fueron cruciales en mi carrera como médico, fue a esa edad que realicé mi Internado", o algo.

lunes, octubre 1

Ginecología y Obstetricia.

El primer servicio de mi Internado Rotatorio de Pregrado. El horror en cuánto me enteré, aunque a la vez un poco de alivio, puesto que quería iniciar con lo que menos me gustaba (hasta ese entonces), y un poco más de horror aún con eso de entrar automáticamente el 1° de Julio (domingo) y tener guardia (la tan poco querida guardia B, la que más trabaja y la que tiene a los peores residentes -dicen-), sabiendo yo poco (¡nada!) de cosas del diablo y la Tococirugía. Afortunadamente, mi compañera de guardia es también mi compañera de casa, y sabe mucho de muchas cosas y siempre me echa la mano (siendo todo lo contrario a mi otra compañera de guardia, la cual no se apareció ese día, debo decir), y sobrevivimos. Posteriormente ya fui aprendiendo, ya fuera por rebosamiento, por leer, por las clases (en aquellos minutos donde no me quedaba dormida), los residentes (especialmente la R1 de mi guardia, quien, a pesar de que luego parecía que te delegaba todo por pereza, en realidad era para ver que tanto podías dar) o por los propios compañeros, los cuales debo decir, son (somos) una gran rotación y la mayoría nos llevamos bien, aunque tengamos de por medio una oveja negra (sin comentarios, no merece que se mencione algo de ella). Finalmente, unos 20 partos y unas 20 guardias después (aproximadamente ambos), si bien no salí siendo una  ginecóloga experta, terminé queriendo un poquito más esa especialidad, sobre todo los partos y su adrenalina. Me costó 2 camazos (y sus respectivos pasteles), y pasar del temor, odio y cariño a las gorditas y sus bebés, pero valió la pena. En el fondo, me hacía feliz estar en Tococirugía, y poder ayudarles a las señoras a que dieran a luz, y que pujaran con todas sus fuerzas ("¡con el estómago, no con la garganta señora!") para que saliera su pequeño/a, fuera primigestas, muligestas, con episio (cada vez mis suturas fueron siendo mejores y al final terminaban como quinceañeras con experiencia) o sin ella; todo eso valía la pena, aunque cada guardia yo deseara que no llegara nadie, y sufría al ver como pasaban las pacientes a valoraciones, y de repente ya tenían puesta la batita verde y las botitas azules y se sentaban en la banquita que dividía el área quirúrgica del área de consultorios, con ligeras contracciones y cara de inocencia, antes del tan conocido (y temido, y a veces odiado) grtito de: "¡Paciente a labor!". Como lo soñaba, eso y el ruido del cadiotocógrafo. Pero me gustó, y mucho (pero no quiero ser ginecóloga, lo demás de las cesáreas y control del embarazo y otros acompañantes no me terminó de entrar ni de gustar), tanto que en secreto, cuando rote por Medicina Familiar, me gustaría que me mandaran de nuevo como apoyo, especialmente porque para ese tiempo, a Lennon le tocará rotar por ahí, y podríamos hacer guardias juntos, como cuando estábamos en la carrera, awww.
1/6

martes, septiembre 25

La Ruta del Hielo y la Sal.

Hace mucho que no leía a algún autor mexicano, y debo decir que José Luis Zarate me impresionó sobremanera; ahora entiendo porque mi compañero de Interndo me recomendó tanto esta novela corta (cortita, me la leí en el par de horas en lo que el plomero arreglaba el problema del agua caliente, el cual sigue sin tener solución :/), él que también es un asiduo lector como yo. Es un texto lúgubre, sin esperanza, desolado y también sexual, pero triste porque el capitán vive eternamente reprimiéndose, y cargando con un muertito, pero al final encuentra la paz. Ya se lo recomendé a mi hermana, ojalá le guste y encuentre la relación con Drácula, aunque parezca que no haya mucha con el individuo misterioso de Bulgaria y las ratas blancas, ñaca ñaca.
El placer y el temor a veces se parecen tanto.