martes, enero 1

Pediatría.

Mi segunda rotación del Internado. Desde que era estudiante de Medicina (¡hace un año!) la esperaba con ansias, tanto que me habían gustado mis clases de Pediatría en octavo semestre y tan bien que me caen los niños (y tanta la paciencia que a veces llego a tener), pero desde un inicio se me quitaron las ganitas al conocer a la titular, ceñuda, estricta y viéndome con ojos serios a la vez que decía "para el servicio de Pediatría tiene que ir siempre con playera/camisa blanca, ¿entiende doctora?"
Pensé que solo sería una mala impresión, pero no estuve tan errada. Desde el primer día, muchas imposiciones, siendo considerados como mandaderos y haciendo notas; sé que pude haber aprendido más, pero me faltó un poco de disposición y otro tanto de contacto con mis R1, las cuales además de ser mujeres (equivalente a estrógeno, equivalente a potenciador de chismes, equivalente a que todo el mundo se enteraba de todo lo que hacías justo al momento), sentían que todo lo sabían (cuando bien podía ser todo lo contrario, aunque he de decir que la R1 de mis guardias sabía bastante y era muy ordenada, aunque en el fondo ella no quería ser pediatra). Simplemente el ambiente no se me dio, y yo o sentía que encajara del todo, y me gustaría pensar que fue por el lugar y no fui yo, a pesar de que leía, hacía mis casos clínicos lo mejor que podía y empecé a consumir metilfenidato (!) para no quedarme dormida en clases y que se me regañara duramente por ello, simplemente no me sentía en mi lugar. Solamente fui feliz en las consultas de Neuropediatría (a pesar de cabecear), donde me enamoré del amplio mundo de la Epilepsia y demás temas de aquella subespecialidad, y en Tococirugía, reanimando recién nacidos a todas horas. De lo demás no, incluso me alegré de haber tenido vacaciones en esa rotación.Y mientras, mi vocación de Pediatra fue sacudida, tal vez el destino la ponga en su lugar (aja).
2/6

Queridísimos (y famosísimos) Richard, Amerikita, Jenny y Chulim:

Yo sé que lo más seguro es que jamás vayan a leer esto, y que ya me vieron con los ojitos rojos diciéndoles "no se vayaaan", pero es más que un hecho que ayer se me gastaron, y yo me moría de ganas de verlos en su ceremonia de despedida/entrega de carta de liberación del Internado (u hoja en blanco, cual fuera el caso y el interno), pero la desgracias de rotar en Ortopedia, tener programada una cirugía en la tarde y entrar a operar con el traumatólogo más odioso de todos no me permitieron echarles porras el modo que deseaba. Aún así, pude abrazarlos por última vez poco antes de entrar a poner placas y clavos (puaj), y les lloré un poquito, como tanto había amenazado días antes.
Pues bien, no conocí solamente a mis MIP2, sino también a muy buenas personas, cada uno con personalidades, ideas y pensamientos diferentes, pero al final con cosas muy buenas y bonitas en su interior para aprenderles. Admito que, al inicio pensé que a varios (la mayoría) no les iba a caer muy bien, o simplemente no ibamos a congeniar, pero los días fueron pasando, y todos fuimos teniendo cosas en común (además del servicio y los pacientes, ja) y nos fuimos acercando y llevando. A todos los pude conocer en diferentes momentos, ya fuera en las guardias, en las rotaciones, en las entregas o simplemente al momento de bajar al comedor. Y me sentía feliz y a gusto, muy bien cuidada y guiada. Ahora ustedes siguen un pasito más adelante (¡Servicio Social!) y a mi me falta otro empujoncito más (que a veces quisiera ya se terminara, viendo lo emocionada que estaba yo de verlos al fin decirle adiós a tantas guardias y demás molestias del Infernado), y me toca volverme lo que ustedes en su momento fueron para mi (con los nuevos internos), aunque no creo me vaya a salir tan bien, todavía no me siento lista, estos 6 meses que han pasado sólo me hacen ver todo lo largo (y ancho) y sinuoso que es este camino del Médico, pero con ustedes, se me hizo un poco más leve. En verdad gracias por todo, se les va a extrañar y a recordar con cariño.
Y como dijo Richard, me encantaría seguir esta amistad con todos :)!

Del 2012 al 2013.

Sólo fue un segundo (cliché), donde jamás me imaginé que iba a terminar/empezar el año como lo hice (aunque tal vez lo sospechaba 365 días atrás), pero se dio. Y no solamente fue el paso más hacia otro año, hubo otro parteaguas, mejor conocido como "¡feliz segunda mitad del Internado Médico de Pregrado, ahora ya eres oficialmente MIP2!". Y mientras, en esa mensa transición (porque he aprendido, que no necesariamente ese insulso cambio de rango hace que seas ni más/menos), yo me encontraba a varios kilómetros del hospital (fuga de la guardia permitida por mi R1 de Cirugía), en casa de uno de mis mejores amigos de Cancún, alzando mi vasito de plástico lleno de uvas, brindando y celebrando con gente que no había visto jamás, y pasando mi primer Año Nuevo al lado del hombre de mis sueños, Lennon <3 p="p">Y así, se fue el 2012. Y debo decir que me dejó muchísimo más de lo que me esperaba, sobre todo en estos últimos 6 meses. Me pasaron muchas cosas, tanto buenas como malas, y puedo afirmar, que hubieron muchos movimientos catastróficos (para bien y para mal) a mi alrededor, que no me imaginaba que pasarían y que lentamente se fueron dando, y otros más que esperaba con todo mi corazón que ocurrieran, y que también lentamente se fueron dando. Me llevé mucho de ese año, y es sólo hasta ahora que me doy cuenta todo lo que aprendí de él, y espero, que este que siga sea igual, y me siga dando más sorpresas a lo largo del camino, aunque al final ya los días me cayeran sorpresivamente, estando tan anonadada en el ciclo preguardia-guardia-postguardia, al final se acabó y me quedé con los recuerdos. Pero en fin, mañana será un  nuevo día (¡y una nueva rotación, Medicina Interna -el terror-, y nuevos compañeros MIPs!), un nuevo año y una nueva yo (o algo).
MIPchelle2, buajajaja.

lunes, diciembre 17

Abzurdah.

Siempre me ha gustado leer de temas de Psiquiatría (aunque en su momento no me diera cuenta de ello), y supongo en particular me genera un interés casi (casi) mórbido el tema de los Desórdenes Alimenticios. He visto fotos, leído historias y artículos al respecto y supongo que en algún futuro no (muy) lejano podría trabajar con pacientes psiquiátricas respecto a esos asuntos. Mientras, encontré este libro sobre el tema de anorexia y bulimia, y debo decir que realmente, ni me gustó ni me disgustó, simplemente fue algo sobre algo que yo ya sabía pero contado como una autobiografía. La protagonista llegó a desesperarme, sentí que nunca tomó el control de su vida hasta llegar a los extremos, y aún así parece no estar muy segura de lo que desea, dejándose llevar por deseos ajenos, que tristemente la transformaron en lo que fue. Tal vez si fuera en otra ocasión me hubiera impactado más, pero esta vez no, fue algo sencillo, y ampliamente conocido, y hasta un poco equis.
Mecomoami.

lunes, diciembre 3

El Abismo en el Tiempo.

Cuando busqué leer algún libro donde pudiera sentir terror (después de haber leído algunas obras de Poe), un primo (de los que más quiero) me recomendó este libro, y me lo prestó. Ya tiene mucho tiempo de esto, y aquella vez si recuerdo que mientras leía pude sentir miedo, cosa que aún así no me detuvo para terminar de leer. Me gustó la trama, porque era totalmente alejada de lo que yo pensaba me causaría terror. Me quedé con esa idea por mucho tiempo, hasta que hace poquito, me volví a acordar de Lovecraft, aunque no recordaba el título de su libro. Se quedó como pendiente, hasta que pude encontrar el libro para poder leerlo desde el celular para estar leyéndolo cuando tuviera tiempo / quisiera / la guardia me lo permitiera. No recordaba que fuera tan corta la historia,y ciertamente no me produjo tanto miedo como antes, aunque de repente me dejaba pensando en cosas pavorosas y me estremecía a ratitos, sobre todo por la Gran Raza y la alteración de la mente, y aquellos abismos donde ya todo está escrito, y no se puede cambiar.
Probablemente lo vuelva a releer, con un poco más de calma, o a la mejor lea alguna otra obra del mismo autor, en busca de otro poco de pavor.
¿Y la raza debilitada?

domingo, noviembre 25

Criadas y Señoras.


La película de ese libro originalmente se llama “Historias Cruzadas”, un título que me gusta muchísimo más, aunque en sí no da a entender mucho de que trata la trama. Ahora, para variar, vi primero la película (la cual, desde que vi la publicidad me entró la curiosidad de saber de que se trataba), en mis ociosas vacaciones cuando Lennon se iba de guardia y yo tenía la cama para mi solita y me desvelaba hasta altas horas de la noche (ni tanto) viendo películas que rentaba / descargaba de Internet. Y me gustó mucho, me hizo reír y me conmovió con la temática del trato a los negros, sobre todo desde un punto de vista tan interesante como el de la servidumbre. Como vi que había libro, para no perder la tradición lo busqué y me lo leí. Me gustó casi tanto como la película, y me hubiera encantado que el libro completo lo hubieran adaptado, pero se entiende que tienen que cortarle varias escenas, las necesarias. El mensaje es bonito, y lo único que me llegó a ser un poco molesto es que transcribieran de manera muy literal el modo en que hablaban los negros, me hacía sentir que leía a la negra Tomasa, o alguien así, argh. Y que no pusieran un apartado con la receta del pollo frito y el pastel de chocolate de Minny ):
You’re good, you’re kind, you’re smart.

Las Muertas.


Ya había leído este libro en mis épocas secundarianas, como parte de una tarea para alguna asignatura relacionada con Literatura. Y cómo tuve en vacaciones pasadas mucho tiempo para leer, me dieron ganas de releer ese libro, por meras ganas de tener algo que hacer. Me gustó, y me refrescó la memoria un poquito, ya se me había olvidado lo gandallas que eran esas hermanas, y su sangre fría para manejar un prostíbulo y mandar y matar a sus chicas, siendo todo aquello perfectamente normal y rutinario para ellas. Ahora nada más falta ver la película, aunque eso del cine mexicano no es totalmente de mi preferencia, y a veces me ha generado decepciones varias (como la adaptación de “Los Renglones Torcidos de Dios” con Lucía Méndez, sin comentarios).               
Lo peor fue la pobrecita de Blanca y su dentadura.